En esta tercera semana del ayuno entramos en un tiempo de dirección y proyección. Luego de ordenar el interior y afirmar principios de mayordomía, trabajo y liderazgo, ahora buscamos claridad de visión y firmeza de propósito para avanzar conforme a la voluntad de Dios. Es una semana para escuchar Su voz, renovar la esperanza y caminar con fe hacia lo que Él ha preparado, confiando que cada paso obediente nos conduce a crecimiento y cumplimiento.